miércoles, 23 de octubre de 2013

2003 / Relojes

 Ya era de tarde cuando a Han Gonzalez lo enviaron a la dirección.  Mientras esperaba sentado al director, contemplaba cabizbajo sus manos. El niño con cara de papa lo había estado molestando sobre su aspecto bronceado y su notable cabello castaño. La riña terminó con una ventana rota y él en la dirección esperando su castigo. El sonido de los niños en recreo se escuchaba a lo lejos y contrastaba con el silencio de la dirección. De pronto, se abrió la puerta  y fue cuando entró Sharon. La chica nueva de 1°D. Sharon era una niña con un rostro simpático y algo travieso. Se peinaba de una manera muy peculiar; formaba dos bolitas de su cabello chino detrás de cabeza, agregándole que tenía cejas pobladas y un pico de viuda, a Han se le figuraba como una muñeca.  Han Gonzalez, vio a Sharon acercase  a un escritorio y tomar la bandera de la escuela con cuidado. Sharon se percató de la presencia de Han e inmediatamente volteo a verlo. Han  enseguida sonrojó.  De pronto, el ruido de una puerta cerrarse de golpe hizo que Han se distrajera. Era la puerta de la oficina del director.   Han volteó hacia la puerta y se preguntó ¿qué podría haber sido? No había nadie en la dirección y menos en la oficina del director. De pronto se escuchó la puerta abrirse y Han se acordó de Sharon. Para cuando volteó, ella ya se había ido.

Poco después el director entró  y se llevó a Han a la oficina. Ahí pudo comprobar que la habitación estaba vacía y que no había ventana abierta que hiciera azotarla, pero a Han poco le importó, le acababan de dar un reporte y castigar. Tendría que estar en el salón de detención hasta las 10 de la noche.


Ya estando en el salón, Han esperaba sentado en la  última fila a que pasaran las dos hrs de castigo.  Había también algunos chicos problemas ahí. Estaba  Renan el nuevo,  que se encontraba tratando de pegar sus libros rotos. La niña burbuja, mascando chicle y haciendo burbujas mientras se mecía en la silla.  El niño del calamar gigante que revisaba los casilleros en busca de algún objeto.  Han se percató de la voz de al que llamaban niño detective.  Se trataba de Óscar, un niño de su salón al que le gustaba decir que era un detective y que últimamente estaba convencido de que algo raro había sucedido durante el verano. Óscar intentaba convencer a la Maestra que cerca de ahí, había un agujero del cual salía un tipo con  un costal de papas en la cabeza. La maestra le ignoraba mientras jalaba del brazo al infame niño cara de papa y lo metía en el salón.   El niño cara de papa se había sentado a lado de Han y lo miraba de una forma burlona y retadora. La Maestra echó un vistazo para asegurarse de que hubiera orden y después se marchó junto con Óscar, que aún trataba de convencerla.

El niño cara de papa tomaba pedacitos de papel y los aventaba al rostro de Han. Han trataba de ignorarlo mientras se quitaba algunos pedacitos de su cabello.  El niño cara de papa empezó a aventar cosas más grandes y duras. Renan que se había levantado a recoger una hoja suelta de uno de sus libros rotos. Se había percatado del graffiti  en la pared que estaba detrás de Han. Una bola había caído directo al ojo de Han haciendo que se levantara, el niño cara de papa se paró y caminó hacia atrás. Han intentó ir tras él pero algo le hizo parar. En el suelo, las bolitas de papel y goma, habían formado un espirar. Han volteó  de nuevo hacia el salón, todos estaban mirándole fijamente.  Las bolitas de papel comenzaron a hundirse en el suelo como si fueran succionadas como en una especie de remolino en el agua. Todos se apartaron para Han dio un salto hacia una de la silla para evitar caer en el remolino invisible.  El niño cara de papa aprovechó que Han estaba de espaldas y distraído para empujarlo, haciendo que éste cayera de picada en el remolino. Han apenas pudo reaccionar cubriéndose con las manos.  Han se había golpeado con el suelo y apenas pudo darse cuenta de lo que estaba pasando. Lo primero que vio Han fue una mochila roja con negro, en cuanto se reincorporó notó que estaba en aprietos. El salón estaba lleno de alumnos y estaba en medio de alguna clase, nadie le parecía conocido, incluso el maestro. Han intentó ver en qué salón se encontraba.,era el salón de 1°D, el mismo salón que se ocupaba para los castigos. Todos en el salón se  le quedaron mirando, Han sin decir nada y sin apartar la vista de aquellos que le miraban  salió rápidamente.  La escuela parecía normal pero había algo diferente, había algunos alumnos que no había visto y algunos detalles que jamás había visto antes. Han se apresuró a ir a su salón, pero al entrar vió a otro grupo diferente, eran los que se supone, deberían ir en primero. Han comprendió al ver un 04 en el pizarrón del salón lo que sucedía. La caida lo había hecho viajar un año adelante. Han corrió al que se supone debía ser su salón y al llegar ahí, encontró el salón vacío. Han entró y comenzó a buscar alguna mochila que le fuera familiar. Los rayos del sol de la tarde se filtraban por las persianas entre abiertas. Los rayos y sobras  que reflejaban en el rostro de Han le hacían ver como si tuviera una máscara. De pronto alguien entró, se trataba del niño con cara de papa, había algo diferente al anterior.