lunes, 29 de septiembre de 2014

Las sombras duran más en Otoño.




(Prólogo)

 Fue hasta aquella vez en Ella prestó más atención a los rumores de la escuela.

(I)
¡Es algo que jamás podrás descifrar detective! Estás solo, lo entiendes, completamente solo! Ella había encontrado aquel escrito en una vieja libreta sucia enterrada en el patio trasero.  Había pasado su primer mes en la escuela y a pesar de que se sentía cómoda. Algo raro le agobiaba. Una tarde había visto a un chico de tercer grado pasearse con una lámpara por los pasillos y patios a horas en la que la escuela ya no tenía luz solar.

Ella comenzaba poco a poco a llamar la atención de los niños de la escuela, sin embargo la idea del chico de tercer grado ocupaba su atención. En los recesos, en los ratos libres, entre los pasillos y en murmullos. Siempre escuchaba sobre el niño detective y algo sobre carbono 14.  En su mente cruzó la idea de que el niño detective y el chico de tercer grado pudieran ser la misma persona.  Un día se percató de que el chico de tercer grado había desaparecido. Al principio no le dio importancia, sólo era un chico, la única razón de su importancia era la remota conexión con el niño detective. Ella al igual que la escuela, olvidaron todo rumor, como si nunca se hubiera hablado de ese tema.

(II)
Los días pasaban y se hacían cada vez más fríos. En las tardes, las sombras parecían pronunciarse más de lo normal. Y fue en una tarde, cuando Ella por primera vez sintió miedo.  Cerca de los pasillos, entrada ya la tarde, presenció como la sombra de uno de los árboles intentaba atrapar a uno de los estudiantes que se encontraba cerca del jardín. Ella estaba sola, y parecía que nadie se percataba de lo que sucedía. Ella no tuvo el valor de seguir observando y regresó a su salón.  Asustada y confundida. intentaba pensar que lo que acababa no había sucedido realmente.  Pero los días siguieron y con ello, El verano terminaba y empezaba un siniestro otoño.
Ella mientras caminaba por los pasillos, sentía que alguien la observaba. A cualquier lugar que mirara, sentía que las sombras de los alumnos, maestros e incluso de los edificios y objetos, se movían a voluntad propia. Intentando causar daño a sus similares.  Y aunque trataba de contarlo, nadie le creía, porque hasta ahora nada había sucedido y nadie parecía notarlo.  Y no fue hasta que tuvo que pasar cerca de la cisterna recordando aquella libreta tirada. ¡Detective! pensó. Y en ese momento sintió como si un peso fuera retirado de su memoria.  Ella sabía que tenía que encontrar al tipo de tercer grado, si él era el detective o no. De alguna forma Ella sabía que él podía ayudarlo.
Buscó por todos lados, en todos los salones y en todas las áreas a ese chico de tercer grado.

(III)
Ella notaba como cada vez había más sombras sin objetos o personas que las proyectaran.  Incluso su compañera de banca había faltado a clases una semana. Desde hace unos tres días una sombra amorfa la  acechaba.
Era el penúltimo día de septiembre, un viernes para ser exactos. Ella se encontraba sola en el salón de clases, la última clase había sido suspendida por lo que su salón tuvo un módulo libre. Sus compañeros y compañeras aprovecharon para salir a jugar a los patios. Ella también salió al patio. Como ya era de noche, la escuela ya se encontraba en penumbras, iluminada, sólo por la luz de las lámparas y de los salones.  Fue en ese momento cuando vio al chico de tercer grado a través de los pasillos. Ella decidió ir tras él, sin percatarse de que su propia sombra comenzaba a moverse de forma extraña. Ella caminó por un largo pasillo, sin percatarse de que poco a poco se quedaba sola.  Para cuando se dio cuenta, Ella se encontraba en una zona lejana y abandonada de la escuela. el miedo pronto empezó a invadirla, pues aunque se encontraba sola, sobre las paredes del pasillo había varias sombras estáticas. Trato de avanzar rápidamente pero algo le impedía ir.  Era su propia sombra que la intentaba sujetar. Ella salió corriendo más a fondo del pasillo. hasta llegar a una zona oscura, donde no podía proyectar sombras. Había logrado escapar, pero se encontraba aún más lejos de la salida de la escuela. De pronto vio al chico de tercer grado pasar al fondo del pasillo. Ella sintió un alivio y se acercó a éste que se encontraba de espaldas. Al pasar por una de la puerta de uno de los salones. Ella no se percató que de había alguien más ahí.  Ella se detuvo a escasos metros de el chico de tercer grado. Pero algo no andaba bien, Ella se dio cuenta que había cometido un grave error. Notó como en las paredes,aunque no hubiera luz, se llenaban de sombras. El tipo de tercer grado volteó lentamente hacía ella. Descubriendo su desfigurado rostro como si fuera de plastilina y alguien lo hubiera apretado.  Ella retrocedió lentamente con un rostro asustado. El tipo comenzó a seguirla mientras las sombras la rodeaban por detrás para impedir que corriera. Al pasar por la puerta del salón. Una mano fría la tomó del brazo y la jaló hacía adentro. Ella intentó gritarpero el sonido de la chicharra anunciando la hora de la salida enmudeció su grito.  Era otro alumno de la escuela quien la había metido al salón. Ella rápidamente lo reconoció. Era El chico de tercer grado, aunque algo despeinado y sucio. Ella no tuvo tiempo de decir nada. Un ¡Corre! fue lo único que escuchó. Él y Ella se dirigían hacia un viejo y oxidado Casillero. Al llegar ahí se quedaron parados. Ella notó como el tipo con la cara desfigurada y las sombras entraba al salón. Ella miraba angustiada a él y esperaba a ver qué hacía.
 -Creí que habías muerto Detective.  Dijo el tipo desfigurado con una voz gruesa. Ella lo vio y dijo- ¿Detective? El se volteó hacia ella y sólo le sonrió y regresó su mirada al tipo desfigurado.  Yo también te extrañé Carbono 14.  El niño Detective sacó una lampara de mano y apuntó con ella al rostro de Carbono 14. -Un fuerte destello salió de la lámpara y pegó sobre el rostro de Carbono 14 quien retrocedió mientras se cubría el rostro. El niño Detective gritó, Rápido al  casillero. ¡Qué! El niño Detective dejó de alumbrar el rostro de Carbono 14 y alumbró el interior del casillero. Por alguna extraña razón se podía ver el patio principal de la escuela y la salida. -!Ahora!-  Ella entró  y salió en medio del patio principal, Poco después El niño detective también salió.  Caminaron rápidamente hacia la salida. Al salir de la escuela, ambos jadearon de alivio. Todo parecía normal Ella lo miró con agradecimiento  El niño Detective Extendió su mano y le dijo -Óscar, mucho gusto- Ella estrechó su mano y le dijo Kar... En ese momento, sonó la chicharra por alguna razón he hizo que Óscar no pudiera escuchar el nombre de Ella.

Entonces todo lo que habían dicho era cierto ,dijo Ella. Óscar sonrió  y dijo: Si te refieres a lo que se dice sobre la cisterna .  Lo acepto, fui yo.  Ella soltó una risa coqueta que pronto se apagó  -¿Crees que él vaya a volver? ¿Que va a pasar ahora? mientras señalaba a la escuela. Oscar soltó una leve sonrisa y negó con la cabeza.- No, se acabó, fue todo.  Un sonido de Claxon se oyó. Ella sonrió y se fue hacia la camioneta que había llegado.  Una compañera la interceptó y le dio su mochila mientras se alejaban de la escuela. En susurros se escuchaba como la amiga la interrogaba sobre él y sobre porqué había tardado en salir. Óscar suspiró,  mientras miraba hacia la escuela ya vacía.  Algo entre la oscuridad se movía.   Óscar  se alejó de la escuela y caminó hasta la parada del autobus. En el fondo sabía que Todo esto estaba lejos de terminar.